Mostrando las entradas con la etiqueta desaparecidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desaparecidos. Mostrar todas las entradas

18 septiembre, 2016

1976 SEPTIEMBRE 2016 - 40 ANOS - TUCUMAN







JUAN FALU - VIDA LA DE LUCHO - invitada LILIANA HERRERO




JUAN CARRERAS 16-SEPT-1976
       ENRIQUE A. SANCHEZ  14-SEPT-1976
RODOLFO H. LERNER   SEPT-1976
HERNAN E. GONZALEZ 17-SEPT-1976
LUIS E. FALU  14-SEPT-1976


Los restos de Hernán González, Luis Falú y Enrique Sanchez fueron encontrados en 2014 en el Pozo de Vargas e identificados

20 agosto, 2015

RAYMUNDO GLEYZER

RAYMUNDO GLEYZER, compañero cineasta del PRT-ERP, secuestrado el 27 de mayo de 1976










"MASACRE DE TRELEW" - 22 DE AGOSTO DE 1972



El 15 de agosto de 1972 miembros de las organizaciones guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros intentaron concretar una fuga masiva de la cárcel de Rawson, donde se encontraban recluidos. Durante la huida murió un guardiacárcel. Seis jefes guerrilleros –Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna , del PRT-ERP, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto, de las FAR, y Fernando Vaca Narvaja, de Montoneros- lograron subirse a un avión secuestrado y refugiarse en Chile, desde donde partirían más tarde hacia Cuba.

Sin embargo, el objetivo perseguido -la fuga masiva de más de un centenar de personas- no logró alcanzarse. “Se formaron distintos grupos: un primer grupo de seis, que se fuga, un segundo grupo de 19, que es el que queda en el aeropuerto, y un tercer grupo de 110, que no alcanza a fugarse”, señala el ex jefe montonero Fernando Vaca Narvaja, uno de los protagonistas de la fuga del penal de Rawson.

Las 19 personas a las que alude el líder montonero no llegaron al aeropuerto a tiempo para subir al avión y se rindieron el 16 de agosto ante los efectivos militares, solicitando garantías públicas por sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales. El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa los condujo hacia la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew.


Lanusse sacó de jurisdicción al penal de Rawson y al Aeropuerto de Trelew y decretó el estado de sitio en el momento en que se estaba negociando. De esta forma, la máxima autoridad ya no era el juez civil sino el jefe militar de la base. Entonces, en vez de reintegrarlos al penal, se los trasladó a la base militar Almirante Zar y en la madrugada del 22 se da esta salvajada del fusilamiento. 

Los responsables directos fueron los capitanes Sosa y Bravo y parte del cuerpo de suboficiales de la Marina”, sostiene Fernando Vaca Narvaja.

En la madrugada del 22 de agosto los detenidos fueron instados a salir de sus celdas formando dos hileras. En ese momento, los militares dispararon sus ametralladoras y mataron a dieciséis de los diecinueve detenidos. 

De acuerdo con la versión oficial, uno de ellos, Mariano Pujadas, había intentado arrebatarle la pistola a Sosa en un nuevo intento de levantamiento. Sin embargo, los tres sobrevivientes de la masacre, María Berger, Carlos Alberto Camps y Ricardo René Haidar, gravemente heridos, aportaron sus denuncias y testimonios sobre el fusilamiento.

texto precedente extraído del libro "Lo pasado pensado" de Felipe Pigna.



MUERTOS EN EL FUSILAMENTO:

Carlos Alberto Astudillo (FAR). Nació en Santiago del Estero el 17 de agosto de 1944 (28 años), estudiante de medicina en la Universidad de Córdoba. Detenido el 29 de diciembre de 1970 y brutalmente torturado.

Rubén Pedro Bonet (PRT-ERP). Nació en Buenos Aires el 1 de febrero de 1942 (30 años), casado y padre de dos chicos, Hernán y Mariana, de 4 y 5 años. Perteneciente a una familia muy modesta abandonó sus estudios para ingresar como obrero en Sudamtex y Nestlé. Detenido en febrero de 1971.

Eduardo Adolfo Capello
 (PRT-ERP). Nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1948 (24 años), estudiante de ciencias económicas y empleado. Detenido cuando intentaba expropiar un auto en febrero de 1971.


Mario Emilio Delfino (PRT-ERP). Nació en Rosario el 17 de septiembre de 1942 (29 años), casado. Estudió ingeniería en la Universidad de Santa Fe. Inició su militancia en Palabra Obrera, que confluiría en el PRT. Abandonó sus estudios universitarios para ingresar como obrero en el frigorífico Swift de Rosario, donde trabajó 5 años. Detenido el 14 de abril de 1970. El V congreso del PRT lo eligió miembro del Comité Central en ausencia.

Alberto Carlos del Rey (PRT-ERP). Nació en Rosario el 22 de febrero de 1949 (23 años), estudió ingeniería química en la Universidad de Rosario, donde se integró al PRT. Participó del congreso fundacional del ERP. Detenido el 27 de abril de 1971.

Alfredo Elías Kohon (FAR): Nació en Entre Ríos el 22 de marzo de 1945 (27 años), estudiaba ingeniería en la Universidad de Córdoba y trabajaba en una fábrica metalúrgica. Formó parte de los comandos Santiago Pampillón y fue fundador de las FAR local. Detenido el 29 de diciembre de 1970.

Clarisa Rosa Lea Place (PRT-ERP). Nació en Tucumán el 23 de diciembre de 1948 (23 años), estudió derecho en la Universidad de Tucumán, donde se integró al PRT. Participó del congreso fundacional del ERP. Detenida en diciembre de 1970 durante un control de rutina.

Susana Graciela Lesgart de Yofre (MONTONEROS). Nació en Córdoba el 13 de octubre de 1949 (22 años), maestra. Se radicó en Tucumán donde enseñaba y compartía la vida con los trabajadores cañeros. Fue una de las fundadoras de Montoneros en Córdoba. Detenida en diciembre de 1971.

José Ricardo Mena (PRT-ERP). Nació el 28 de marzo de 1951 en Tucumán (21 años), obrero azucarero. Integró los primeras grupos del PRT en Tucumán. Detenido tras la expropiación a un banco, en noviembre de 1970.

Miguel Ángel Polti (PRT-ERP). Nació en Córdoba el 11 de julio de 1951 (21 años), estudió ingeniería química en la Universidad de Córdoba, era hermano de José Polti, muerto en abril de 1971. Detenido en Córdoba, en julio de 1971.

Mariano Pujadas (MONTONEROS). Nació en Barcelona el 14 de junio de 1948 (24 años), fue fundador y dirigente de Montoneros en Córdoba. Participó en la toma de La Calera. Estaba a punto de terminar la carrera de ingeniero agrónomo cuando fue detenido en una redada, en junio de 1971.

María Angélica Sabelli (FAR). Nació en Buenos Aires el 12 de enero de 1949 (23 años), conoció a Carlos Olmedo cuando estudiaba en el Colegio Nacional Buenos Aires. Cursaba matemática en la facultad de ciencias exactas, trabajaba como empleada y como profesora de matemática y latín. Detenida en febrero de 1972 y salvajemente torturada.

Ana María Villareal de Santucho (PRT-ERP). Nació el 9 de octubre de 1935 (36 años), era compañera de Mario Roberto Santucho y madre de tres chicos. Licenciada en artes plásticas por la Universidad de Tucumán. Junto a Santucho empezó a militar en el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano y Popular) que luego confluyó en el PRT. Detenida en un control de rutina en un colectivo.

Humberto Segundo Suarez (PRT-ERP). Nació en Tucumán el 1 de abril de 1947 (25 años), de origen rural, fue cañero, obrero de la construcción y oficial panadero. Detenido en marzo de 1971.


Humberto Adrián Toschi (PRT-ERP). Nació el 1 de abril de 1947 en Córdoba (25 años), trabajaba en una empresa familiar hasta que eligió ser obrero. Detenido, junto con Santucho y Gorriarán Merlo, en una redada el 30 de agosto de 1971.

Jorge Alejandro Ulla (PRT-ERP). Nació en Santa Fe el 23 de diciembre de 1944 (27 años), maestro; abandonó sus estudios para trabajar como obrero en una fábrica metalúrgica. Participó del congreso fundacional del ERP y en la primera operación armada. Detenido junto con Humberto Toschi en Córdoba, en agosto de 1971.


Sobrevivientes:

Maria Antonia Berger (MONTONEROS). Licenciada en sociología, había sido detenida el 3 de noviembre de 1971. Herida por una ráfaga de metralla logró introducirse en su celda, donde recibió un tiro de pistola; fue la última en ser trasladada a la enfermería. En la fecha de la masacre tenía 30 años. Secuestrada a mediados de 1979.

Alberto Miguel Camps (FAR). Estudiante, había sido detenido el 29 de diciembre de 1970. Eludió la metralla arrojándose dentro de su propia celda, donde fue baleado. En la fecha de la masacre tenía 24 años. Su cuerpo, enterrado como NN en el cementerio de Lomas de Zamora, fue identificado en el año 2000.

Ricardo René Haidar (MONTONEROS). Ingeniero químico, había sido detenido el 22 de febrero de 1972. Evadió las ráfagas de ametralladoras introduciéndose en su celda, donde fue herido. En la fecha de la masacre tenía 28 años. Secuestrado el 18 de diciembre de 1982.

Salvaron sus vidas porque los fusiladores los creyeron muertos. Los tres están desaparecidos.





Excluyendo las cuatro primeras fotografías, las restantes pertenecen al Archivo Nacional de la Memoria y provienen del diario "Jornada" de la provincia de Chubut.


El documental "NI OLVIDO NI PERDON" sobre la masacre de Trelew, de Raymundo Gleyzer, compañero del Partido, quien será secuestrado el 27 de mayo de 1976, permaneciendo desaparecido desde entonces.

"NI OLVIDO NI PERDON"



                                RAYMUNDO GLEYZER


                                             

15 agosto, 2015

NIETAS, NIETOS - BERSUIT VERGARABAT - VICTORIA CLARA -




Todavía faltan aparecer casi 400 nietas y nietos de las "ABUELAS DE PLAZA DE MAYO", robados a sus madres en cautiverio, luego de dar a luz, estando secuestradas. Después la desaparición forzada.

Es importante y cada vez más apremiante que quienes nacieron aprox. entre 1975-1982 y sientan dudas de la identidad que poseen o por motivos  diversos sospechen que pudieron ser adoptados, se acerquen a la sede de "Abuelas" personalmente o por teléfono, y personal especializado a lo largo de todos estos años, pueda ayudarlos.

No están obligados a nada, la posibilidad de llegar a la verdad la tenen ustedes.

El próximo año se cumplirán 40 años de aquel nefasto 24 de marzo y muchas abuelas nos van dejando sin la mínima esperanza del encuentro.

Además en la mayoría de los casos hay más familiares que esperan y en muy pocos casos el padre sobreviviente, buscando y esperando.

Dirección: Virrey Cevallos 592 PB 1 - (C1077AAJ) C.A.B.A.

Teléfono: (011) 4384-0983

HUGO CACCIAVILLANI - El TUPA VICENTE -


En la entrada del 15 de marzo pasado, "Mary y Felipe", cuento aquellos días de invierno de 1974 cuando conocimos al tupa "Vicente". Tuvimos que "guardarlo" absolutamente en nuestra casita durante un par de semanas. Días plenos de encanto y fascinación por las historias que nuestro ilustre "huesped" nos relataba cada noche, al regresar de nuestras actividades diarias, mientras devorábamos el menú que improvisaba el tupa durante el día, para hacer más llevadero ese tiempo de encierro y espera.

El tupamaro Vicente y su regreso a Salto. (texto tomado de elortiba.org)

El hallazgo de un desaparecido (22/11/08)

Llegan hoy a Uruguay los restos de Hugo Cacciavillani, ejecutado por el Ejército en 1974. E
stuvo sepultado como NN durante 34 años.



Un emprendimiento familiar. La reapertura de la causa y la exhumación del cuerpo fueron posibles gracias a la búsqueda de Eduardo Arzuaga (centro), primo del militante fusilado.

En aquel invierno de 1974, Hugo Cacciavillani ya no era Hugo. Desde hacía años había elegido ser “Vicente” y así había partido desde Uruguay para luchar por una
Latinoamérica más justa”.

El 11 de agosto de 1974, a los 22 años, perdió la vida fusilado por el Ejército argentino. Ese día, en los montes catamarqueños, perdió además su identidad. Ya no fue Hugo. Tampoco Vicente. Su cuerpo acribillado esperó 34 años sepultado como NN en un cementerio municipal.

Hoy, los restos del militante tupamaro fusilado en la “Masacre de Capilla del Rosario” volverán a Salto, su patria chica. Su tumba recuperará su nombre y también su historia. Las autoridades nacionales uruguayas buscaron hacer la presentación, pero no lo habrían logrado.

Hugo Enrique Cacciavillani Caligari fue uno de los 16 guerrilleros de la mítica Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, asesinados el 11 de agosto de 1974, a un puñado de kilómetros de distancia de la capital de Catamarca. El comando, encabezado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), había planeado ingresar al Regimiento de Tropas Aerotransportadas número 17 para conseguir armamento. La Unidad Militar contaba con una dotación de 800 hombres y un poderoso arsenal.

La acción salió mal.

Los 42 militantes fueron descubiertos mientras cambiaban sus ropas, subidos a un colectivo escolar. Un hombre alertó a la policía y el combate se precipitó. Parte del grupo logró escapar hacia el monte. Otra fue detenida en las inmediaciones de la ciudad. La tercera corrió la peor suerte. Intentó reorganizarse en el paraje Capilla del Rosario pero fue rodeado rápidamente por 300 efectivos del Ejército. Los guerrilleros entregaron sus armas y se rindieron. Sin embargo, horas después fueron fusilados.

En el grupo había dos jóvenes uruguayos, Cacciavillani y Rutilio Betancourt Roth. Ambos eran tupamaros, miembros del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y, en Argentina, integrantes de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), que organizó la acción. “Vicente” había estado preso en 1970 en la cárcel uruguaya de Punta de Rieles y al salir viajó a Chile para sumarse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, abandonó el país trasandino y se instaló en Argentina.

Creemos que antes de ser fusilado estaba viviendo en San Justo con su mamá. Ella había viajado para estar con su hijo y después de la masacre fue detenida en esa casa”, reconstruye 34 años después Eduardo Arzuaga, primo de Hugo Cacciavillani y uno de los familiares que regresó a Salto con sus restos.

Nidia Caligari fue víctima del Plan Cóndor. Pasó detenida tres años en los penales de Olmos y Villa Devoto, y en 1977 fue liberada en la ciudad de Colonia del Sacramento (Uruguay) sin documentos. Allí fue secuestrada, llevada a Montevideo y torturada por los militares de la dictadura uruguaya. Finalmente, la mamá de Cacciavillani logró obtener el asilo en Inglaterra, donde vivió hasta 1985.

Eduardo Arzuaga comenzó la búsqueda de verdad y justicia movilizado por la tristeza de su tía Nidia, quien murió hace una década preguntándose dónde estaba el cuerpo de su “negrito”. 

Un año mayor que su primo, Eduardo había pasado su infancia con Hugo jugando en la casa de sus abuelos maternos. “Era un chiquilín muy querido, de sonrisa fácil y muy solidario. Se había educado en un colegio salesiano y estaba muy vinculado a la idea de la justicia social. Murió en defensa de sus ideales”, se emociona Eduardo.

Treinta años después de la masacre, familiares y organismos de derechos humanos lograron reabrir la causa en Catamarca. Además de investigar sobre los responsables de los fusilamientos de Capilla del Rosario, la Justicia ordenó la exhumación de cinco cuerpos que estaban enterrados en el cementerio municipal y que según se presumía correspondían a los guerrilleros asesinados y luego desaparecidos.

El año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar a dos de los cinco cuerpos. Eran el de Betancourt Roth y el del santiagueño Alberto Rosales Sánchez. En septiembre, los estudios reconocieron a Cacciavillani. Dos semanas atrás, la familia viajó a Catamarca para recuperarlo y llevarlo de regreso a Salto.

“Fue tremendamente emocionante. Tomamos contacto con personas que estuvieron con él, nos contaron que habían entablado una especial amistad. Ahora es necesario justicia
(1) porque los represores están libres. Es la única manera de cerrar un capítulo histórico”, señala Eduardo, mientras organiza la ceremonia que hoy por la mañana acompañará el entierro en el cementerio de Salto, junto a la tumba de su mamá. 

Su familia y sus compañeros eligieron para ese instante la letra de una canción, la “Milonga del Fusilado”: “No me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido, crecerán aunque no estoy”.

(1) ver "Justicia después de 37 años", en la entrada anterior




MASACRE DE CAPILLA DEL ROSARIO - 10-12 de AGOSTO de 1974

Trechos tomados de elortiba.org del artículo escrito por Daniel Benjamín Saseta 


Todo empezó el 9 de agosto 1974, cuando medio centenar de integrantes del ERP y del Partido Revolucionario de los Trabajadores iniciaron una temeraria operación armada que consistía en robar de los cuarteles del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca pertrechos de guerra. 

La operación se llevaría a cabo en forma simultánea con otra similar en la fábrica de pólvora de Villa María, Córdoba, que a diferencia de la intentona local tuvo relativo éxito y no terminó en desastre.

El grupo había partido del campamento base “La Horqueta”, de la compañía de monte “
Ramón Rosa Jimenez”, en plena selva tucumana. Eran 47 jóvenes que no superaban los 30 años y estaban bajo el mando del santiagueño Hugo Alfredo Irurzún, cuyo nombre de guerra era “Capitán Santiago”.

La misión del llamado “intento de copamiento” consistía en ingresar sorpresivamente a la base militar que contaba con una dotación de soldados que superaba el medio millar. El plan iba a contrapelo de lo que indicaban los reglamentos de la guerrilla que dictaban los movimientos del ERP, una idea que estaba destinada al fracaso total y absoluto.


La intentona

El grupo llegó a Catamarca a bordo de un ómnibus Mercedes Benz alquilado y en las proximidades de Banda de Varela el chofer fue reducido. Allí debía hacer contacto con una camioneta Chevrolet y un camión frutero en el que viajaba oculto el armamento para llevar a cabo la operación. Éste incluía fusiles FAL, escopetas Itaca y pistolas ametralladoras PAM.

En el lugar escogido para hacer base los guerrilleros comenzaron a cambiar sus ropas y en esos momentos fueron observados por dos jóvenes que pasaban circunstancialmente en bicicleta. Los saludaron y siguieron su camino. Y cometieron el primero error: dejaron ir a quienes los delatarían ante la policía minutos después.

Policías pertenecientes a la Dirección de Investigaciones y de la comisaría Tercera se trasladaron hasta el lugar a observar qué pasaba y entonces se produjo el primer enfrentamiento armado, que dejó un saldo de dos guerrilleros muertos y varios policías heridos.

El plan para robar las armas había comenzado a desandar el camino del fracaso. El repliegue fue inmediato y desordenado, en tres grupos que correrían distinta suerte. Irurzún y varios de guerrilleros emprendieron la huída por la ruta provincial Nº 1. En el camino despojaron de sus automóviles a una mujer y a un cura y en ellos llegaron hasta la base “La Horqueta”, en la selva del sur tucumano.

Otros guerrilleros se dispersaron y trataron de salir de la provincia por distintos medios. La mayoría, trece en total, fueron aprehendidos en la Terminal de ómnibus y en otros sectores del Valle Central. 

Siete años después serían sometidos a juicio, en un proceso judicial que como todos los llevados a cabo durante la dictadura militar vulneró el derecho de defensa en juicio: los condenados ni siquiera vieron la cara del juez que los condenó ni se les informó de qué estaban acusados. Sólo se les hizo saber que habían sido condenados.

Muerte en el cañadón

La tercera fracción del grupo que intentó la operación militar, entre 16 y 18 guerrilleros, quedaron al mando de Antonio del Carmen “Negrito” Fernández, un integrante del buró político del ERP-PRT cuya participación en una operación armada sería objeto de una severa autocrítica en el seno de la agrupación política de izquierda.

El reducido grupo quedó aislado en las lomadas adyacentes a la Capilla del Rosario. En un acto de ingenuidad, dos de sus integrantes bajaron hacia San José de Piedra Blanca a comprar pan y fueron detenidos y obligados mediante torturas a informar el lugar en el que se encontraban sus compañeros.

Cuando la policía se acercó a las proximidades de la Capilla del Rosario el oficial de policía Ramón Acevedo, que guiaba a las fuerzas de seguridad porque conocía la zona, cayó muerto de un balazo disparado por los miembros del ERP.

La muerte del policía Acevedo se transformó en la excusa ideal para tomar represalias desmedidas. En Catamarca confluyeron efectivos del RI 17 y del Tercer Cuerpo de Ejército con sus helicópteros y armamento sofisticado para la época. También participaron del ataque al grupo insurgente policías locales y de la Federal.

Los diarios de la época informaron sobre la refriega armada: 16 guerrilleros habían sido abatidos por el Ejército y otros tantos se encontraban detenidos. Entonces no se indagó cómo ocurrieron los hechos. Los vencedores fueron tratados como héroes de la Nación e incluso recibieron las felicitaciones de la entonces presidenta Isabelita. 

Sin embargo, a partir de ese momento, sobrevoló el fantasma de la masacre. Las heridas que presentaban los guerrilleros fallecidos denotaban que habían sido masacrados. En los protocolos de autopsia confeccionados en aquella época tres médicos forenses indicaron claramente las lesiones que presentaba cada uno de los cadáveres: todas eran sugestivamente realizadas con armas de fuego en zonas frontales o vitales, a corta distancia e incluso varias en los miembros superiores, un claro indicador de que las víctimas habían intentado cubrirse con sus manos y brazos, protegerse ya inermes de una ejecución. 


Justicia, después de 37 años

18 de marzo de 2011. La Justicia dictó prisión preventiva para tres represores

La Justicia Federal de Catamarca dictó la prisión preventiva para Jorge Acosta, Mario Nakagama y Carlos Eduardo Carrizo Salvadores acusados por el fusilamiento de 16 integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en el marco de la causa que los investiga como gestores de la denominada "Masacre de Capilla del Rosario", ocurrida en agosto de 1974.

La decisión fue firmada por el juez federal catamarqueño Ricardo Moreno, luego de que los represores fueran indagados, acusados del delito de "homicidio doblemente calificado por alevosía y por ser cometido como integrante de una fuerza de seguridad".

El fallo señala que Nakagama "cumplía funciones de grado de subteniente y jefe de la Sección Morteros Pesados en el Regimiento Aerotransportado 17 de Catamarca y realizó acciones necesarias a los fines que se produzca el resultado buscado, que no era otro que el aniquilamiento de los miembros del ERP".

Además, según el texto, de acuerdo con el "cuadro probatorio le cabe al imputado Carrizo Salvadores, responsabilidad penal en las secuencias que concluyeron con la muerte de los miembros del ERP señalados, que fueron ultimados cuando ya se encontraban rendidos ante las fuerzas militares".

"De los testimonios recogidos surge más que evidente que Nakagama cumplió un rol preponderante dando la seguridad al Coronel Cubas para que pueda impartir las órdenes de aniquilamiento", agrega la resolución dada a conocer por la agencia oficial.

En cuanto a Acosta, que al momento de los hechos era parte del Regimiento de Infantería 17 y estaba a cargo de parte de la compañía "B" de tiradores, "habría producido el fusilamiento de los insurgentes". En este sentido, se determinó que Acosta realizó "acciones necesarias a los fines de que se produzca el resultado buscado cuando los miembros del ERP, se encontraban en el monte, fueron rodeados por las fuerzas de seguridad y pese a rendirse, fueron fusilados con armas, según pruebas conlcuyentes".


Los fusilados:

Rutilio Betancourt Roth
Luis Billinger
Hugo Cacciavillani
Antonio "Negrito" Fernández
Carlos Gutiérrez
Crescencio Ibañes
Roberto Jérez
Juan Carlos Lescano
Mario Lescano
Luis López
José María Molina
Héctor Moreno

Alberto Rosales
Norberto Carlos Rufino
Raúl Sainz
Francisco Scocimarro








20 julio, 2015

1976 - 19 de JULIO - 2015 - CDTE. MARIO ROBERTO SANTUCHO - PRESENTE!!



Homenaje al Comandante M. R. Santucho, y las herramientas por él creadas, PRT-ERP, el partido y el ejército, organizaciones esenciales al triunfo de la Revolución Socialista, por la que entregó generosamente la vida. También mi homenaje y recuerdo a los cientos, miles de cros. que cerraron filas junto a él, sin duda lo mejor de nuestra generación, que en la actual realidad, cada día más me hace sentir profundamente orgulloso haber podido compartir momentos militantes con algunos de ellos.


Aún hoy sigue siendo una bandera de lucha la devolución del cadáver del máximo dirigente del PRT-ERP, ya que los genocidas conocen el uso que hicieron del mismo y su destino final, como de los otros cros que forman parte de la misma "caída", así como el destino de todos y c/u de los 30.000 hermanos, cros revolucionarios desaparecidos.


Texto siguiente extraído de elortiba.org: " El 19 de julio de 1976, Mario Roberto Santucho es sorprendido en Villa Martelli. En desigual combate caen heridos él y Benito Urteaga y capturados Liliana Delfino (su compañera), Fernando Gértel, Ana Lanzillotto y Domingo Menna, siendo todos asesinados en Campo de Mayo. En su breve vida pero larga militancia Santucho se unió con los más destacados obreros e intelectuales revolucionarios de su época.

Los también santiagueños, el fundador del FRIP Francisco René Santucho y el ya legendario Capitán Santiago Hugo Alfredo Irurzún, los azucareros tucumanos, el Negrito Antonio Fernández, el Chinqui Leandro Fote, el Zurdo Ramón Rosa Jiménez; los Comandantes del ERP, el obrero de Fiat Juan Eliseo Ledesma y el Legendario Flaco Carrizo Juan Manuel Carrizo; los cordobeses el Negro Mauro Carlos Germán, el Negrito Eduardo Castello (todos de Fiat), el León Manso Víctor Hugo González y el Gallego Apontes (Perkins), Sánchez y el Flaco Caña Juan Manuel Murúa (Luz y Fuerza), Hugo González y el Petiso Sánchez (IKA-Renault), el Gordo Vera (Obras Sanitarias), el Perro Correa (FOECyT); el Pampa Salvador Delaturi (Propulsora Siderúrgica-Ensenada), el Gordo Luis Angelini (Rigolleau-Berazategui); el platense Eduardo Merbilháa, el cineasta Raymundo Gleizer, los escritores Haroldo Conti y Cacho Humberto Constantini (ambos Premios Casa de las Américas), Silvio Frondizi, Rodolfo Ortega Peña, Mario Abel Amaya, Alicia Eguren, el médico Juan C. Risaud (presidente de la Federación Argentina de Psiquiatras), el sociólogo Daniel Hopen, el físico Nelson Becerra, el periodista Enrique Raab y miles más, muchos de los cuales compartieron con él la dirección del PRT.


   Benito Urteaga, M.R. Santucho y el Negrito Fernández:

En una época distinta a la actual, fue uno de los precursores de la Revolución Socialista. Hoy en día, en que el capitalismo adquiere características atroces, en que el imperialismo incentiva las guerras y disuelve naciones, retomar sus ideales socialistas es una necesidad de la memoria colectiva que debe florecer en los movimientos de trabajadores desocupados y sus piquetes, en los movimientos sindicales antiburocráticos, en la ebullición democrática de los movimientos asamblearios."

[El texto precedente está tomado de "El ortiba", y fue escrito para el homenaje del 19 de julio de 2002, por Abel Bohoslavski con aportes de Daniel De Santis].

24 junio, 2015

OSVALDO SIGFRIDO DE BENEDETTI - "EL TORDO"

En la ciudad de San Miguel de Tucumán, hasta poco antes de su detención en septiembre de 1974, " el tordo" junto con otro cro. de la dirección regional "el amarillo", eran los únicos compañeros de la regional con que manteníamos contacto, mientras militaba en Proselistismo Militar, ya que dependíamos directamente del Estado Mayor del ERP, por ser uno de sus servicios.
Fueron pocas las veces que compartimos reuniones, donde los cros. de la regional nos informaban de la situación del P. en la provincia y nosotros de nuestras actividades, hasta que es detenido en una casa junto a otros compañeros de la dirección regional en sept. del 74.

Preso en distintas cárceles del país, hasta que el 21 de julio de 1978 es asesinado estando bajo custodia del Servicio Penitenciario e intentando aplicarle la tristemente célebre "ley de fuga".


Comparto a continuación un artículo escrito por el cro. Eduardo Anguita en INFOnews el 03 de junio de 2014.


EN MEMORIA DEL TORDO DE BENEDETTI


Empezaba agosto de 1978. La algarabía por el triunfo argentino en el mundial dominaba la escena popular. En la visita masculina al pabellón 2 de la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata había congoja. Llegaba desde Santa Fe el doctor Osvaldo De Benedetti a visitar a su hijo Gabriel. Días atrás había llegado la noticia de que el Tordo, hermano mayor de Gabriel, había sido asesinado en Tucumán. Vi a Gabriel abrazado a su padre llorando a unos pocos metros cuando entró mi padre. Lo abracé y, apenas le dije que habían fusilado al Tordo, me dijo: "Tengo malas noticias para vos. Se la llevaron a tu madre". Al Tordo lo habían asesinado de un tiro a corta distancia el 21 de julio, a Matilde la habían sacado de su trabajo tres días después.
Conocí a ese militante desde seis o siete años antes, cuando ambos militábamos en las filas del PRT–ERP, en plena dictadura de Lanusse. Con los máximos dirigentes de la organización presos, con Robi Santucho a la cabeza, De Benedetti se convertía en un referente importante. Su foto salía por todos lados, lo señalaban como el responsable del secuestro de Stanley Sylvester, cónsul general de Gran Bretaña y, al mismo tiempo, gerente general del frigorífico Swift de Rosario. Un hecho resonante ocurrido en 1971, cuando el Tordo no tenía más que 24 años. Sylvester fue liberado previa entrega por parte del Swift de frazadas, carne y leche para los barrios pobres de Rosario, de solucionar los reclamos de los trabajadores del frigorífico y de un pago al ERP. A fines de ese año, el Tordo estaba al frente del comando que ingresaba al Banco de Desarrollo y llegaba hasta las cajas de seguridad para alzarse con una suma importante de dinero. Poco tiempo después, leí en los diarios que De Benedetti caía preso. Era en las redadas por el secuestro y muerte del empresario de la Fiat Oberdan Sallustro.
Un mes después, sin saber que era su hermano, conocí a Gabriel. Llegaba para ponerse al frente de la organización en Buenos Aires, tenía apenas un año más que yo. Ninguno de los dos llegaba a los 20. Fuimos con otro compañero a vivir a un barrio obrero en San Martín y allí estuvimos hasta el 25 de mayo de 1973, cuando salieron los presos de la dictadura. Entre ellos, el Tordo y también Adela, la compañera de Gabriel. Fue entonces que Adela se quedó a vivir en la casita de San Martín y yo me mudé a La Rioja y Alsina, en Once, a pocos metros de la sede de la UOM.
Todo fue muy vertiginoso. Yo me casé. Adela y Gabriel esperaban un hijo, que resultó una hija. La conducción del PRT–ERP decidió que no habría tregua "para el ejército opresor y las empresas imperialistas". Cada cual podía tener su propia impresión, sus propias opiniones, y hasta podía retirarse de la organización. Más allá de las discrepancias que podían surgirme, quizá también a Gabriel y a muchos otros, tenía la convicción de seguir la lucha en el PRT–ERP. Visto a la distancia, se trató de un error político enmarcado en una estrategia equivocada. Había que acompañar al pueblo en vez de caer en el vanguardismo. 
Caímos presos en el copamiento del Comando de Sanidad del Ejército. Allí moría el teniente coronel Raúl Duarte Ardoy, número dos del Regimiento de Patricios, en el intento de recuperar esa unidad militar. Una muerte que duele, como la de muchos otros que murieron en esos años donde las pasiones dominaron muchas veces la razón. Los miembros de ese comando del ERP quedamos presos y empezamos un peregrinaje por distintas cárceles. Un año después, el Tordo era detenido en Tucumán. En septiembre de 1974, cuando estaba reunida la conducción del PRT en esa regional, un grupo de policías y militares caía en una casa operativa y capturaba a seis militantes, entre ellos su responsable político, el cordobés Humberto Tumini.
El Tordo, por entonces, no formaba parte del comité de conducción porque estaba sancionado. Se trataba de algo habitual en la organización: las faltas de conducta, en general consideradas como una "baja en la moral revolucionaria" eran tratadas por comités de militantes que decidían sanciones. El Tordo, por entonces, "estaba en la base" pero ese día también estaba en la casa donde se reunía la conducción. Y, para el enemigo, el Tordo no era solo uno más. Su compañera, Liliana Montanaro, quedaba con los dos hijos: Pablo, el mayor, había nacido en la cárcel, y Gabriel, el pequeño, en Tucumán. Liliana, en ese momento, se encontraba en Rosario y se enteraba por la radio de la detención del Tordo.
Los seis detenidos fueron llevados a una comisaría, torturados brutalmente y llevados a declarar ante el juez federal Manlio Martínez, recientemente condenado por delitos de lesa humanidad. Tumini recuerda que, mientras ellos prestaban declaración, maltrechos por los diez días de torturas, los policías y militares, vestidos de civil, hacían disparos dentro del juzgado. Otro de los detenidos, Alberto Genoud, trataba de tranquilizar a su señoría. Los seis fueron sacados del penal de Villa Urquiza en Tucumán y llevados al aeropuerto. Antes de subir al avión, pudieron divisar a Benjamín Menéndez, entonces a cargo de la Quinta Brigada que operaba en Tucumán. Los trasladaron a la cárcel de Villa Devoto y luego a la de Rawson. 
A principios de 1976, personal de Fuerza Aérea los trasladó a Tucumán para declarar ante el juez por las denuncias de apremios ilegales que habían hecho. No era un momento adecuado para ir a denunciar torturas, pero salieron vivos y los de Aeronáutica los llevaron de nuevo a una cárcel legal. Dos años después, cuando se acercaba el inicio del Mundial 78, los seis fueron sacados y llevados a la cárcel de Encausados de Córdoba. Formaban parte de un grupo de 19 presos tomados como rehenes por si algún comando de ERP o Montoneros hacía acciones militares. 
De Encausados fueron a dos campos de concentración, La Ribera y La Perla. Entre tantas idas y vueltas, un día, un hombre, quizá un coronel de inteligencia creía el Tordo, lo entrevistó por un buen rato. Era algo que hacían habitualmente para "hacer un perfil", hacer preguntas indicativas de cómo era la moral del preso. El Tordo pensó en ese momento que la entrevista podía ser el cadalso. Motivos no faltaban. Casos de asesinatos de presos legales había demasiados.
El Tordo fue a parar a la cárcel de Sierra Chica, al pabellón 11, al igual que Alberto Cacho Bocles, Juan Martín Guevara y Jorge Quintás, entre otros militantes del PRT. Además había algunos militantes de Montoneros. Le llamaban el pabellón de la muerte. Gabriel y yo, por entonces, estábamos en el pabellón 2 de La Plata, al que también le llamaban pabellón de la muerte. En Sierra Chica estaban todo el día encerrados, salían una hora diaria al recreo y ahí podían conversar un poco. El resto de las comunicaciones corría por cuenta por golpecitos en morse en las inmensas paredes y hecho a una velocidad increíble. 
Una tarde fueron a buscarlo. El Tordo alcanzó a pasar por la celda de Bocles: "De esta no vuelvo, Cacho". Lacónico. Tanto como certero. De allí lo llevaron a Córdoba. Su padre, el inmenso Osvaldo, se enteró y fue de Santa Fe a Córdoba. Pudo verlo en la cárcel de Encausados. Luego, cuando volvió a la visita, le dijeron que había sido trasladado. Pudo averiguar que a Tucumán. Allá fue. Todo fue muy rápido. Pudieron reconstruir esos últimos momentos como para poder identificar a los seis asesinos. El Tordo fue llevado a la cárcel de Villa Urquiza y luego lo sacaron. Inventaron una fuga, por supuesto. El Tordo se encontró con el cuerpo muerto de su joven hijo. Liliana, su compañera, y sus dos hijos, recibían la noticia desde París, donde había podido resguardar su vida.
Pocos días después, el padre fue a abrazarse con Gabriel a la visita de la U9 de La Plata. En noviembre de 1978, luchas internas entre los responsables de los crímenes en esa ciudad, decidieron abortar otro invento de plan de fuga. Esta vez, habían empezado a cavar un túnel desde una casa cercana a ese penal. Era para justificar una masacre con quienes estábamos en los pabellones 1 y 2. Alguien consideró que no era conveniente. O alguien creyó simplemente cualquier otra cosa.
Pero el hecho es que fuimos trasladados a Sierra Chica. Fue entonces que De Benedetti padre volvía a la capilla de esa cárcel de visita. Para ver a Gabriel. Reencontró allí a varios de los que habían estado con el Tordo. Ese padre, dolido en el alma, dijo a los presos: "Qué se creían, que porque somos De Benedetti no nos iba a tocar". 
Ese médico de familia, de clase media y convicciones sociales profundas, que nunca había empuñado un arma, había acompañado a sus hijos con la fiereza de un quijote. Así, alto, desgarbado, narigón, siempre sonriente, abrazó y alentó a todos. Sierra Chica fue breve. De allí a Rawson. 
Y la desgracia no terminaba. Gabriel recibía las cartas de Adela, su compañera, que había logrado llegar a París con la pequeña hija de ambos a cuestas y empezar a estudiar trabajo social. Gabriel estaba en el pabellón 1 de Rawson. El destino quiso que Cacho Bocles estuviera en ese mismo pabellón. Gabriel era un tipo de lo más templado. No se le conocía ningún decaimiento en su compromiso. Pero la mente humana suele jugar malas pasadas. Los compañeros de pabellón detectaron que empezaba a decir cosas extrañas, quizá por manía persecutoria, quizá por un delirio. Vaya a saber cómo eran los laboratorios para volver locos a los presos. Lo concreto es que un día, cuando sacaban al recreo a los de ese pabellón, Gabriel no salió. No se pudo saber si no lo dejaron salir o él pidió quedarse. Habían pasado menos de dos años de la muerte del Tordo, su hermano mayor. Cuando volvieron del recreo, los compañeros supieron que Gabriel se había quitado la vida.
Adela vive en París, trabajó en institutos de salud mental hasta jubilarse el año pasado. La hija que tuvo con Gabriel, Cecilia, vive con su compañero, también en París, y tuvieron a Nina. Adela, años después de enviudar, se volvió a casar y tuvo a Charlotte, que vive con ella. El padre de Charlotte murió joven, de cáncer. El inmenso cronopio Osvaldo De Benedetti vivió en París. Cuando viajé por primera vez a esa ciudad, me fue a buscar a una estación de tren y me llevó hasta su casa. Allí comimos junto a la madre del Tordo y Gabriel y junto a su hermano menor, por entonces un adolescente inquieto a quien le gustaba el tenis. Supe, por Adela, muchísimos años después, que Gabriel de chico era un buen tenista. El gran cronopio murió de viejo y hasta último momento desparramó mucho amor.
El ex juez Manlio Martínez fue detenido en abril pasado. Ese hombre había rechazado centenares de habeas corpus, falsificado juicios, negado torturas, firmado actas de libertad cuando se trataba de crímenes con fugas fraguadas. Liliana Montanaro declaró en video conferencia al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán.
Ese mismo tribunal dio a conocer el jueves pasado la sentencia en el juicio oral en el marco de la causa en la que se investiga el homicidio de Osvaldo Sigfrido De Benedetti, sucedido el 21 de julio de 1978. El tribunal –integrado por los jueces Gabriel Eduardo Casas, Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga– impuso la pena de prisión perpetua a Ariel Rolando Valdiviezo, Alberto Carlos Lucena, Jorge González Navarro, Héctor Hugo Lorenzo Chilo, Jorge Eduardo Gorleri y Camilo Ángel Colotti. También se encuentra imputado Luciano Benjamín Menéndez, quien fue apartado del proceso por estar afrontando otros dos juicios orales en las provincias de La Rioja y Córdoba. La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 5 de junio, a horas del mediodía. 

18 junio, 2015

NORMA SIBANTOS - EDUARDO SERRANO


Con ambos compañeros tuve actividades compartidas en el medio estudiantil universitario, especialmente en los años 1973 y parte del 74. 

No teníamos una militancia orgánica juntos en el Partido, sino actividades relacionadas con el FAS, que estaba en su momento de irrupción en la escena política, la realización de sus congresos en Tucumán, Chaco, Rosario y las políticas de frente que impulsaba el P. a partir del modelo del propio FAS, intentando aplicarla a la politica estudiantil.

Tener así una presencia activa y creciente en los centros de estudiantes y especialmente en los dos comedores universitarios, que fueron centros de históricas asambleas, que acunaron movimientos populares y rebeliones como el histórico tucumanazo de 1970 y un segundo levantamiento estudiantil con gran apoyo popular en 1972. Victor Villalba, estudiante, es la víctima fatal que cae combatiendo en las calles de la ciudad contra las fuerzas policiales locales y otras venidas especialmente desde Bs. As.


Es en la militancia relacionada con los comedores que Norma era una dirigente nata, surgida al calor de esas luchas y reconocida como tal por el conjunto del estudiantado.

Una mujer fuerte de contextura, más alta que la media de las mujeres y de los varones. Cuando hablaba en las asambleas, su palabra estaba asociada a la acción de manera natural, y era de estar en las primeras filas, demostrando una seguridad que contagiaba a los compañeros.

Una mujer mayor que la media de los estudiantes. Norma Delia SIBANTOS BUSTOS es asesinada el 19 de junio de 1978, tenía 38 años y estaba embarazada de 3 meses. 

Identificada en agosto de 2008 en Clodomira, Santiago del Estero, talvez su lugar original o cercano. Cuando ya se tornaba imposible vivir en Tucumán, por ser una figura muy conocida, intentó seguramente refugiarse en su tierra, del terror que se había desatado en todo el país y se ensañó en nuestra provincia desde el inicio de 1975, con tal horror y tremenda brutalidad.  

Creía talvez que hasta allí no llegarían, demoraron un par de años pero llegaron.  

En el DVD que acompaña el libro de Daniel De Santis, "LA HISTORIA DEL PRT-ERP por sus protagonistas", aparecen las fotos y los datos de Norma y de Eduardo en el listado de compañeros, compañeras embarazadas, niños robados, etc. en una tarea inmensa por registrar la mayor cantidad de nombres, fechas y situaciones de las caídas de nuestros compañeros

En el libro de Maria Seoane, "TODO O NADA", se publica una foto que muestra la inmensa manifestación-entierro de uno de los tres tucumanos (Clarisa Lea Place, José Mena y Humberto Suárez) ultimados en la masacre de Trelew. 

Participé del enorme homenaje que el pueblo realizó a sus combatientes y recuerdo a Norma, como se la ve en la foto, con sus lentes oscuros, cargando en su hombro el féretro cubierto con la bandera de nuestro Ejército, y encabezando aquella marcha hacia el cementerio.

Aquí intento reproducir esa foto, sepan entender la calidad que se ha perjudicado, luego de tantas y tantas fotos de fotos a lo largo de los años, pero es un valioso testimonio gráfico de esa época, de los acontecimientos y del estado de ánimo del pueblo trabajador.



Con Eduardo Serrano, también nuestras actividades comunes fueron a nivel estudiantil. Estudiaba en Filosofía y Letras.  



En 1973 llegó a Tucumán un pequeño grupo de compañeros procedente de Córdoba, que integraban el grupo "Libre Teatro Libre", con su creadora, Maria Escudero, al frente del mismo, con la tarea de crear un grupo original de teatro ligado a las realidades sociales de los trabajadores (zafreros) de la época. 

En Tucumán el movimiento obrero y popular estaba en constante ebullición por entonces y porque no sumarle una actividad artística, el teatro, el arte social, pero concebido desde una otra mirada, la mirada de ese pueblo resistiendo a la miseria, humillación, desempleo, represión, sin bajar sus banderas.

Coincidimos durante un par de meses con Eduardo en un pequeño grupo que formaron los compañeros. Recuerdo que un par de veces leyó sus poesías en esos encuentros. Así iba naciendo esa nueva modalidad artística en las filas del FAS, junto a los compañeros y la realidad cotidiana.

Luego yo partí a otras actividades pero Eduardo continuó el resto de tiempo, hasta bien entrado el año 74, que fue lo que duró aquella experiencia. Tarea que con tanta generosidad y dedicación realizaron María Escudero y todo su equipo 

Ella una excelente y reconocida profesional, Actriz, cantante, directora, maestra, dramaturga, se refugió en Ecuador y luego optó por continuar viviendo allí, donde realizó una labor gigante relacionada con su profesión, siempre ligada a las realidades sociales.

Por causa de toda su obra, María Escudero, internacionalmente es referencia de primerísimo nivel. Falleció en abril de 2005.

EDUARDO ANIBAL SERRANO es secuestrado el 26 de octubre de 1976 y permanece desaparecido.