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20 agosto, 2015

RAYMUNDO GLEYZER

RAYMUNDO GLEYZER, compañero cineasta del PRT-ERP, secuestrado el 27 de mayo de 1976










"MASACRE DE TRELEW" - 22 DE AGOSTO DE 1972



El 15 de agosto de 1972 miembros de las organizaciones guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros intentaron concretar una fuga masiva de la cárcel de Rawson, donde se encontraban recluidos. Durante la huida murió un guardiacárcel. Seis jefes guerrilleros –Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna , del PRT-ERP, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto, de las FAR, y Fernando Vaca Narvaja, de Montoneros- lograron subirse a un avión secuestrado y refugiarse en Chile, desde donde partirían más tarde hacia Cuba.

Sin embargo, el objetivo perseguido -la fuga masiva de más de un centenar de personas- no logró alcanzarse. “Se formaron distintos grupos: un primer grupo de seis, que se fuga, un segundo grupo de 19, que es el que queda en el aeropuerto, y un tercer grupo de 110, que no alcanza a fugarse”, señala el ex jefe montonero Fernando Vaca Narvaja, uno de los protagonistas de la fuga del penal de Rawson.

Las 19 personas a las que alude el líder montonero no llegaron al aeropuerto a tiempo para subir al avión y se rindieron el 16 de agosto ante los efectivos militares, solicitando garantías públicas por sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales. El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa los condujo hacia la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew.


Lanusse sacó de jurisdicción al penal de Rawson y al Aeropuerto de Trelew y decretó el estado de sitio en el momento en que se estaba negociando. De esta forma, la máxima autoridad ya no era el juez civil sino el jefe militar de la base. Entonces, en vez de reintegrarlos al penal, se los trasladó a la base militar Almirante Zar y en la madrugada del 22 se da esta salvajada del fusilamiento. 

Los responsables directos fueron los capitanes Sosa y Bravo y parte del cuerpo de suboficiales de la Marina”, sostiene Fernando Vaca Narvaja.

En la madrugada del 22 de agosto los detenidos fueron instados a salir de sus celdas formando dos hileras. En ese momento, los militares dispararon sus ametralladoras y mataron a dieciséis de los diecinueve detenidos. 

De acuerdo con la versión oficial, uno de ellos, Mariano Pujadas, había intentado arrebatarle la pistola a Sosa en un nuevo intento de levantamiento. Sin embargo, los tres sobrevivientes de la masacre, María Berger, Carlos Alberto Camps y Ricardo René Haidar, gravemente heridos, aportaron sus denuncias y testimonios sobre el fusilamiento.

texto precedente extraído del libro "Lo pasado pensado" de Felipe Pigna.



MUERTOS EN EL FUSILAMENTO:

Carlos Alberto Astudillo (FAR). Nació en Santiago del Estero el 17 de agosto de 1944 (28 años), estudiante de medicina en la Universidad de Córdoba. Detenido el 29 de diciembre de 1970 y brutalmente torturado.

Rubén Pedro Bonet (PRT-ERP). Nació en Buenos Aires el 1 de febrero de 1942 (30 años), casado y padre de dos chicos, Hernán y Mariana, de 4 y 5 años. Perteneciente a una familia muy modesta abandonó sus estudios para ingresar como obrero en Sudamtex y Nestlé. Detenido en febrero de 1971.

Eduardo Adolfo Capello
 (PRT-ERP). Nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1948 (24 años), estudiante de ciencias económicas y empleado. Detenido cuando intentaba expropiar un auto en febrero de 1971.


Mario Emilio Delfino (PRT-ERP). Nació en Rosario el 17 de septiembre de 1942 (29 años), casado. Estudió ingeniería en la Universidad de Santa Fe. Inició su militancia en Palabra Obrera, que confluiría en el PRT. Abandonó sus estudios universitarios para ingresar como obrero en el frigorífico Swift de Rosario, donde trabajó 5 años. Detenido el 14 de abril de 1970. El V congreso del PRT lo eligió miembro del Comité Central en ausencia.

Alberto Carlos del Rey (PRT-ERP). Nació en Rosario el 22 de febrero de 1949 (23 años), estudió ingeniería química en la Universidad de Rosario, donde se integró al PRT. Participó del congreso fundacional del ERP. Detenido el 27 de abril de 1971.

Alfredo Elías Kohon (FAR): Nació en Entre Ríos el 22 de marzo de 1945 (27 años), estudiaba ingeniería en la Universidad de Córdoba y trabajaba en una fábrica metalúrgica. Formó parte de los comandos Santiago Pampillón y fue fundador de las FAR local. Detenido el 29 de diciembre de 1970.

Clarisa Rosa Lea Place (PRT-ERP). Nació en Tucumán el 23 de diciembre de 1948 (23 años), estudió derecho en la Universidad de Tucumán, donde se integró al PRT. Participó del congreso fundacional del ERP. Detenida en diciembre de 1970 durante un control de rutina.

Susana Graciela Lesgart de Yofre (MONTONEROS). Nació en Córdoba el 13 de octubre de 1949 (22 años), maestra. Se radicó en Tucumán donde enseñaba y compartía la vida con los trabajadores cañeros. Fue una de las fundadoras de Montoneros en Córdoba. Detenida en diciembre de 1971.

José Ricardo Mena (PRT-ERP). Nació el 28 de marzo de 1951 en Tucumán (21 años), obrero azucarero. Integró los primeras grupos del PRT en Tucumán. Detenido tras la expropiación a un banco, en noviembre de 1970.

Miguel Ángel Polti (PRT-ERP). Nació en Córdoba el 11 de julio de 1951 (21 años), estudió ingeniería química en la Universidad de Córdoba, era hermano de José Polti, muerto en abril de 1971. Detenido en Córdoba, en julio de 1971.

Mariano Pujadas (MONTONEROS). Nació en Barcelona el 14 de junio de 1948 (24 años), fue fundador y dirigente de Montoneros en Córdoba. Participó en la toma de La Calera. Estaba a punto de terminar la carrera de ingeniero agrónomo cuando fue detenido en una redada, en junio de 1971.

María Angélica Sabelli (FAR). Nació en Buenos Aires el 12 de enero de 1949 (23 años), conoció a Carlos Olmedo cuando estudiaba en el Colegio Nacional Buenos Aires. Cursaba matemática en la facultad de ciencias exactas, trabajaba como empleada y como profesora de matemática y latín. Detenida en febrero de 1972 y salvajemente torturada.

Ana María Villareal de Santucho (PRT-ERP). Nació el 9 de octubre de 1935 (36 años), era compañera de Mario Roberto Santucho y madre de tres chicos. Licenciada en artes plásticas por la Universidad de Tucumán. Junto a Santucho empezó a militar en el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano y Popular) que luego confluyó en el PRT. Detenida en un control de rutina en un colectivo.

Humberto Segundo Suarez (PRT-ERP). Nació en Tucumán el 1 de abril de 1947 (25 años), de origen rural, fue cañero, obrero de la construcción y oficial panadero. Detenido en marzo de 1971.


Humberto Adrián Toschi (PRT-ERP). Nació el 1 de abril de 1947 en Córdoba (25 años), trabajaba en una empresa familiar hasta que eligió ser obrero. Detenido, junto con Santucho y Gorriarán Merlo, en una redada el 30 de agosto de 1971.

Jorge Alejandro Ulla (PRT-ERP). Nació en Santa Fe el 23 de diciembre de 1944 (27 años), maestro; abandonó sus estudios para trabajar como obrero en una fábrica metalúrgica. Participó del congreso fundacional del ERP y en la primera operación armada. Detenido junto con Humberto Toschi en Córdoba, en agosto de 1971.


Sobrevivientes:

Maria Antonia Berger (MONTONEROS). Licenciada en sociología, había sido detenida el 3 de noviembre de 1971. Herida por una ráfaga de metralla logró introducirse en su celda, donde recibió un tiro de pistola; fue la última en ser trasladada a la enfermería. En la fecha de la masacre tenía 30 años. Secuestrada a mediados de 1979.

Alberto Miguel Camps (FAR). Estudiante, había sido detenido el 29 de diciembre de 1970. Eludió la metralla arrojándose dentro de su propia celda, donde fue baleado. En la fecha de la masacre tenía 24 años. Su cuerpo, enterrado como NN en el cementerio de Lomas de Zamora, fue identificado en el año 2000.

Ricardo René Haidar (MONTONEROS). Ingeniero químico, había sido detenido el 22 de febrero de 1972. Evadió las ráfagas de ametralladoras introduciéndose en su celda, donde fue herido. En la fecha de la masacre tenía 28 años. Secuestrado el 18 de diciembre de 1982.

Salvaron sus vidas porque los fusiladores los creyeron muertos. Los tres están desaparecidos.





Excluyendo las cuatro primeras fotografías, las restantes pertenecen al Archivo Nacional de la Memoria y provienen del diario "Jornada" de la provincia de Chubut.


El documental "NI OLVIDO NI PERDON" sobre la masacre de Trelew, de Raymundo Gleyzer, compañero del Partido, quien será secuestrado el 27 de mayo de 1976, permaneciendo desaparecido desde entonces.

"NI OLVIDO NI PERDON"



                                RAYMUNDO GLEYZER


                                             

15 agosto, 2015

NIETAS, NIETOS - BERSUIT VERGARABAT - VICTORIA CLARA -




Todavía faltan aparecer casi 400 nietas y nietos de las "ABUELAS DE PLAZA DE MAYO", robados a sus madres en cautiverio, luego de dar a luz, estando secuestradas. Después la desaparición forzada.

Es importante y cada vez más apremiante que quienes nacieron aprox. entre 1975-1982 y sientan dudas de la identidad que poseen o por motivos  diversos sospechen que pudieron ser adoptados, se acerquen a la sede de "Abuelas" personalmente o por teléfono, y personal especializado a lo largo de todos estos años, pueda ayudarlos.

No están obligados a nada, la posibilidad de llegar a la verdad la tenen ustedes.

El próximo año se cumplirán 40 años de aquel nefasto 24 de marzo y muchas abuelas nos van dejando sin la mínima esperanza del encuentro.

Además en la mayoría de los casos hay más familiares que esperan y en muy pocos casos el padre sobreviviente, buscando y esperando.

Dirección: Virrey Cevallos 592 PB 1 - (C1077AAJ) C.A.B.A.

Teléfono: (011) 4384-0983

MASACRE DE CAPILLA DEL ROSARIO - 10-12 de AGOSTO de 1974

Trechos tomados de elortiba.org del artículo escrito por Daniel Benjamín Saseta 


Todo empezó el 9 de agosto 1974, cuando medio centenar de integrantes del ERP y del Partido Revolucionario de los Trabajadores iniciaron una temeraria operación armada que consistía en robar de los cuarteles del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca pertrechos de guerra. 

La operación se llevaría a cabo en forma simultánea con otra similar en la fábrica de pólvora de Villa María, Córdoba, que a diferencia de la intentona local tuvo relativo éxito y no terminó en desastre.

El grupo había partido del campamento base “La Horqueta”, de la compañía de monte “
Ramón Rosa Jimenez”, en plena selva tucumana. Eran 47 jóvenes que no superaban los 30 años y estaban bajo el mando del santiagueño Hugo Alfredo Irurzún, cuyo nombre de guerra era “Capitán Santiago”.

La misión del llamado “intento de copamiento” consistía en ingresar sorpresivamente a la base militar que contaba con una dotación de soldados que superaba el medio millar. El plan iba a contrapelo de lo que indicaban los reglamentos de la guerrilla que dictaban los movimientos del ERP, una idea que estaba destinada al fracaso total y absoluto.


La intentona

El grupo llegó a Catamarca a bordo de un ómnibus Mercedes Benz alquilado y en las proximidades de Banda de Varela el chofer fue reducido. Allí debía hacer contacto con una camioneta Chevrolet y un camión frutero en el que viajaba oculto el armamento para llevar a cabo la operación. Éste incluía fusiles FAL, escopetas Itaca y pistolas ametralladoras PAM.

En el lugar escogido para hacer base los guerrilleros comenzaron a cambiar sus ropas y en esos momentos fueron observados por dos jóvenes que pasaban circunstancialmente en bicicleta. Los saludaron y siguieron su camino. Y cometieron el primero error: dejaron ir a quienes los delatarían ante la policía minutos después.

Policías pertenecientes a la Dirección de Investigaciones y de la comisaría Tercera se trasladaron hasta el lugar a observar qué pasaba y entonces se produjo el primer enfrentamiento armado, que dejó un saldo de dos guerrilleros muertos y varios policías heridos.

El plan para robar las armas había comenzado a desandar el camino del fracaso. El repliegue fue inmediato y desordenado, en tres grupos que correrían distinta suerte. Irurzún y varios de guerrilleros emprendieron la huída por la ruta provincial Nº 1. En el camino despojaron de sus automóviles a una mujer y a un cura y en ellos llegaron hasta la base “La Horqueta”, en la selva del sur tucumano.

Otros guerrilleros se dispersaron y trataron de salir de la provincia por distintos medios. La mayoría, trece en total, fueron aprehendidos en la Terminal de ómnibus y en otros sectores del Valle Central. 

Siete años después serían sometidos a juicio, en un proceso judicial que como todos los llevados a cabo durante la dictadura militar vulneró el derecho de defensa en juicio: los condenados ni siquiera vieron la cara del juez que los condenó ni se les informó de qué estaban acusados. Sólo se les hizo saber que habían sido condenados.

Muerte en el cañadón

La tercera fracción del grupo que intentó la operación militar, entre 16 y 18 guerrilleros, quedaron al mando de Antonio del Carmen “Negrito” Fernández, un integrante del buró político del ERP-PRT cuya participación en una operación armada sería objeto de una severa autocrítica en el seno de la agrupación política de izquierda.

El reducido grupo quedó aislado en las lomadas adyacentes a la Capilla del Rosario. En un acto de ingenuidad, dos de sus integrantes bajaron hacia San José de Piedra Blanca a comprar pan y fueron detenidos y obligados mediante torturas a informar el lugar en el que se encontraban sus compañeros.

Cuando la policía se acercó a las proximidades de la Capilla del Rosario el oficial de policía Ramón Acevedo, que guiaba a las fuerzas de seguridad porque conocía la zona, cayó muerto de un balazo disparado por los miembros del ERP.

La muerte del policía Acevedo se transformó en la excusa ideal para tomar represalias desmedidas. En Catamarca confluyeron efectivos del RI 17 y del Tercer Cuerpo de Ejército con sus helicópteros y armamento sofisticado para la época. También participaron del ataque al grupo insurgente policías locales y de la Federal.

Los diarios de la época informaron sobre la refriega armada: 16 guerrilleros habían sido abatidos por el Ejército y otros tantos se encontraban detenidos. Entonces no se indagó cómo ocurrieron los hechos. Los vencedores fueron tratados como héroes de la Nación e incluso recibieron las felicitaciones de la entonces presidenta Isabelita. 

Sin embargo, a partir de ese momento, sobrevoló el fantasma de la masacre. Las heridas que presentaban los guerrilleros fallecidos denotaban que habían sido masacrados. En los protocolos de autopsia confeccionados en aquella época tres médicos forenses indicaron claramente las lesiones que presentaba cada uno de los cadáveres: todas eran sugestivamente realizadas con armas de fuego en zonas frontales o vitales, a corta distancia e incluso varias en los miembros superiores, un claro indicador de que las víctimas habían intentado cubrirse con sus manos y brazos, protegerse ya inermes de una ejecución. 


Justicia, después de 37 años

18 de marzo de 2011. La Justicia dictó prisión preventiva para tres represores

La Justicia Federal de Catamarca dictó la prisión preventiva para Jorge Acosta, Mario Nakagama y Carlos Eduardo Carrizo Salvadores acusados por el fusilamiento de 16 integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en el marco de la causa que los investiga como gestores de la denominada "Masacre de Capilla del Rosario", ocurrida en agosto de 1974.

La decisión fue firmada por el juez federal catamarqueño Ricardo Moreno, luego de que los represores fueran indagados, acusados del delito de "homicidio doblemente calificado por alevosía y por ser cometido como integrante de una fuerza de seguridad".

El fallo señala que Nakagama "cumplía funciones de grado de subteniente y jefe de la Sección Morteros Pesados en el Regimiento Aerotransportado 17 de Catamarca y realizó acciones necesarias a los fines que se produzca el resultado buscado, que no era otro que el aniquilamiento de los miembros del ERP".

Además, según el texto, de acuerdo con el "cuadro probatorio le cabe al imputado Carrizo Salvadores, responsabilidad penal en las secuencias que concluyeron con la muerte de los miembros del ERP señalados, que fueron ultimados cuando ya se encontraban rendidos ante las fuerzas militares".

"De los testimonios recogidos surge más que evidente que Nakagama cumplió un rol preponderante dando la seguridad al Coronel Cubas para que pueda impartir las órdenes de aniquilamiento", agrega la resolución dada a conocer por la agencia oficial.

En cuanto a Acosta, que al momento de los hechos era parte del Regimiento de Infantería 17 y estaba a cargo de parte de la compañía "B" de tiradores, "habría producido el fusilamiento de los insurgentes". En este sentido, se determinó que Acosta realizó "acciones necesarias a los fines de que se produzca el resultado buscado cuando los miembros del ERP, se encontraban en el monte, fueron rodeados por las fuerzas de seguridad y pese a rendirse, fueron fusilados con armas, según pruebas conlcuyentes".


Los fusilados:

Rutilio Betancourt Roth
Luis Billinger
Hugo Cacciavillani
Antonio "Negrito" Fernández
Carlos Gutiérrez
Crescencio Ibañes
Roberto Jérez
Juan Carlos Lescano
Mario Lescano
Luis López
José María Molina
Héctor Moreno

Alberto Rosales
Norberto Carlos Rufino
Raúl Sainz
Francisco Scocimarro








20 julio, 2015

1976 - 19 de JULIO - 2015 - CDTE. MARIO ROBERTO SANTUCHO - PRESENTE!!



Homenaje al Comandante M. R. Santucho, y las herramientas por él creadas, PRT-ERP, el partido y el ejército, organizaciones esenciales al triunfo de la Revolución Socialista, por la que entregó generosamente la vida. También mi homenaje y recuerdo a los cientos, miles de cros. que cerraron filas junto a él, sin duda lo mejor de nuestra generación, que en la actual realidad, cada día más me hace sentir profundamente orgulloso haber podido compartir momentos militantes con algunos de ellos.


Aún hoy sigue siendo una bandera de lucha la devolución del cadáver del máximo dirigente del PRT-ERP, ya que los genocidas conocen el uso que hicieron del mismo y su destino final, como de los otros cros que forman parte de la misma "caída", así como el destino de todos y c/u de los 30.000 hermanos, cros revolucionarios desaparecidos.


Texto siguiente extraído de elortiba.org: " El 19 de julio de 1976, Mario Roberto Santucho es sorprendido en Villa Martelli. En desigual combate caen heridos él y Benito Urteaga y capturados Liliana Delfino (su compañera), Fernando Gértel, Ana Lanzillotto y Domingo Menna, siendo todos asesinados en Campo de Mayo. En su breve vida pero larga militancia Santucho se unió con los más destacados obreros e intelectuales revolucionarios de su época.

Los también santiagueños, el fundador del FRIP Francisco René Santucho y el ya legendario Capitán Santiago Hugo Alfredo Irurzún, los azucareros tucumanos, el Negrito Antonio Fernández, el Chinqui Leandro Fote, el Zurdo Ramón Rosa Jiménez; los Comandantes del ERP, el obrero de Fiat Juan Eliseo Ledesma y el Legendario Flaco Carrizo Juan Manuel Carrizo; los cordobeses el Negro Mauro Carlos Germán, el Negrito Eduardo Castello (todos de Fiat), el León Manso Víctor Hugo González y el Gallego Apontes (Perkins), Sánchez y el Flaco Caña Juan Manuel Murúa (Luz y Fuerza), Hugo González y el Petiso Sánchez (IKA-Renault), el Gordo Vera (Obras Sanitarias), el Perro Correa (FOECyT); el Pampa Salvador Delaturi (Propulsora Siderúrgica-Ensenada), el Gordo Luis Angelini (Rigolleau-Berazategui); el platense Eduardo Merbilháa, el cineasta Raymundo Gleizer, los escritores Haroldo Conti y Cacho Humberto Constantini (ambos Premios Casa de las Américas), Silvio Frondizi, Rodolfo Ortega Peña, Mario Abel Amaya, Alicia Eguren, el médico Juan C. Risaud (presidente de la Federación Argentina de Psiquiatras), el sociólogo Daniel Hopen, el físico Nelson Becerra, el periodista Enrique Raab y miles más, muchos de los cuales compartieron con él la dirección del PRT.


   Benito Urteaga, M.R. Santucho y el Negrito Fernández:

En una época distinta a la actual, fue uno de los precursores de la Revolución Socialista. Hoy en día, en que el capitalismo adquiere características atroces, en que el imperialismo incentiva las guerras y disuelve naciones, retomar sus ideales socialistas es una necesidad de la memoria colectiva que debe florecer en los movimientos de trabajadores desocupados y sus piquetes, en los movimientos sindicales antiburocráticos, en la ebullición democrática de los movimientos asamblearios."

[El texto precedente está tomado de "El ortiba", y fue escrito para el homenaje del 19 de julio de 2002, por Abel Bohoslavski con aportes de Daniel De Santis].

24 junio, 2015

OSVALDO SIGFRIDO DE BENEDETTI - "EL TORDO"

En la ciudad de San Miguel de Tucumán, hasta poco antes de su detención en septiembre de 1974, " el tordo" junto con otro cro. de la dirección regional "el amarillo", eran los únicos compañeros de la regional con que manteníamos contacto, mientras militaba en Proselistismo Militar, ya que dependíamos directamente del Estado Mayor del ERP, por ser uno de sus servicios.
Fueron pocas las veces que compartimos reuniones, donde los cros. de la regional nos informaban de la situación del P. en la provincia y nosotros de nuestras actividades, hasta que es detenido en una casa junto a otros compañeros de la dirección regional en sept. del 74.

Preso en distintas cárceles del país, hasta que el 21 de julio de 1978 es asesinado estando bajo custodia del Servicio Penitenciario e intentando aplicarle la tristemente célebre "ley de fuga".


Comparto a continuación un artículo escrito por el cro. Eduardo Anguita en INFOnews el 03 de junio de 2014.


EN MEMORIA DEL TORDO DE BENEDETTI


Empezaba agosto de 1978. La algarabía por el triunfo argentino en el mundial dominaba la escena popular. En la visita masculina al pabellón 2 de la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata había congoja. Llegaba desde Santa Fe el doctor Osvaldo De Benedetti a visitar a su hijo Gabriel. Días atrás había llegado la noticia de que el Tordo, hermano mayor de Gabriel, había sido asesinado en Tucumán. Vi a Gabriel abrazado a su padre llorando a unos pocos metros cuando entró mi padre. Lo abracé y, apenas le dije que habían fusilado al Tordo, me dijo: "Tengo malas noticias para vos. Se la llevaron a tu madre". Al Tordo lo habían asesinado de un tiro a corta distancia el 21 de julio, a Matilde la habían sacado de su trabajo tres días después.
Conocí a ese militante desde seis o siete años antes, cuando ambos militábamos en las filas del PRT–ERP, en plena dictadura de Lanusse. Con los máximos dirigentes de la organización presos, con Robi Santucho a la cabeza, De Benedetti se convertía en un referente importante. Su foto salía por todos lados, lo señalaban como el responsable del secuestro de Stanley Sylvester, cónsul general de Gran Bretaña y, al mismo tiempo, gerente general del frigorífico Swift de Rosario. Un hecho resonante ocurrido en 1971, cuando el Tordo no tenía más que 24 años. Sylvester fue liberado previa entrega por parte del Swift de frazadas, carne y leche para los barrios pobres de Rosario, de solucionar los reclamos de los trabajadores del frigorífico y de un pago al ERP. A fines de ese año, el Tordo estaba al frente del comando que ingresaba al Banco de Desarrollo y llegaba hasta las cajas de seguridad para alzarse con una suma importante de dinero. Poco tiempo después, leí en los diarios que De Benedetti caía preso. Era en las redadas por el secuestro y muerte del empresario de la Fiat Oberdan Sallustro.
Un mes después, sin saber que era su hermano, conocí a Gabriel. Llegaba para ponerse al frente de la organización en Buenos Aires, tenía apenas un año más que yo. Ninguno de los dos llegaba a los 20. Fuimos con otro compañero a vivir a un barrio obrero en San Martín y allí estuvimos hasta el 25 de mayo de 1973, cuando salieron los presos de la dictadura. Entre ellos, el Tordo y también Adela, la compañera de Gabriel. Fue entonces que Adela se quedó a vivir en la casita de San Martín y yo me mudé a La Rioja y Alsina, en Once, a pocos metros de la sede de la UOM.
Todo fue muy vertiginoso. Yo me casé. Adela y Gabriel esperaban un hijo, que resultó una hija. La conducción del PRT–ERP decidió que no habría tregua "para el ejército opresor y las empresas imperialistas". Cada cual podía tener su propia impresión, sus propias opiniones, y hasta podía retirarse de la organización. Más allá de las discrepancias que podían surgirme, quizá también a Gabriel y a muchos otros, tenía la convicción de seguir la lucha en el PRT–ERP. Visto a la distancia, se trató de un error político enmarcado en una estrategia equivocada. Había que acompañar al pueblo en vez de caer en el vanguardismo. 
Caímos presos en el copamiento del Comando de Sanidad del Ejército. Allí moría el teniente coronel Raúl Duarte Ardoy, número dos del Regimiento de Patricios, en el intento de recuperar esa unidad militar. Una muerte que duele, como la de muchos otros que murieron en esos años donde las pasiones dominaron muchas veces la razón. Los miembros de ese comando del ERP quedamos presos y empezamos un peregrinaje por distintas cárceles. Un año después, el Tordo era detenido en Tucumán. En septiembre de 1974, cuando estaba reunida la conducción del PRT en esa regional, un grupo de policías y militares caía en una casa operativa y capturaba a seis militantes, entre ellos su responsable político, el cordobés Humberto Tumini.
El Tordo, por entonces, no formaba parte del comité de conducción porque estaba sancionado. Se trataba de algo habitual en la organización: las faltas de conducta, en general consideradas como una "baja en la moral revolucionaria" eran tratadas por comités de militantes que decidían sanciones. El Tordo, por entonces, "estaba en la base" pero ese día también estaba en la casa donde se reunía la conducción. Y, para el enemigo, el Tordo no era solo uno más. Su compañera, Liliana Montanaro, quedaba con los dos hijos: Pablo, el mayor, había nacido en la cárcel, y Gabriel, el pequeño, en Tucumán. Liliana, en ese momento, se encontraba en Rosario y se enteraba por la radio de la detención del Tordo.
Los seis detenidos fueron llevados a una comisaría, torturados brutalmente y llevados a declarar ante el juez federal Manlio Martínez, recientemente condenado por delitos de lesa humanidad. Tumini recuerda que, mientras ellos prestaban declaración, maltrechos por los diez días de torturas, los policías y militares, vestidos de civil, hacían disparos dentro del juzgado. Otro de los detenidos, Alberto Genoud, trataba de tranquilizar a su señoría. Los seis fueron sacados del penal de Villa Urquiza en Tucumán y llevados al aeropuerto. Antes de subir al avión, pudieron divisar a Benjamín Menéndez, entonces a cargo de la Quinta Brigada que operaba en Tucumán. Los trasladaron a la cárcel de Villa Devoto y luego a la de Rawson. 
A principios de 1976, personal de Fuerza Aérea los trasladó a Tucumán para declarar ante el juez por las denuncias de apremios ilegales que habían hecho. No era un momento adecuado para ir a denunciar torturas, pero salieron vivos y los de Aeronáutica los llevaron de nuevo a una cárcel legal. Dos años después, cuando se acercaba el inicio del Mundial 78, los seis fueron sacados y llevados a la cárcel de Encausados de Córdoba. Formaban parte de un grupo de 19 presos tomados como rehenes por si algún comando de ERP o Montoneros hacía acciones militares. 
De Encausados fueron a dos campos de concentración, La Ribera y La Perla. Entre tantas idas y vueltas, un día, un hombre, quizá un coronel de inteligencia creía el Tordo, lo entrevistó por un buen rato. Era algo que hacían habitualmente para "hacer un perfil", hacer preguntas indicativas de cómo era la moral del preso. El Tordo pensó en ese momento que la entrevista podía ser el cadalso. Motivos no faltaban. Casos de asesinatos de presos legales había demasiados.
El Tordo fue a parar a la cárcel de Sierra Chica, al pabellón 11, al igual que Alberto Cacho Bocles, Juan Martín Guevara y Jorge Quintás, entre otros militantes del PRT. Además había algunos militantes de Montoneros. Le llamaban el pabellón de la muerte. Gabriel y yo, por entonces, estábamos en el pabellón 2 de La Plata, al que también le llamaban pabellón de la muerte. En Sierra Chica estaban todo el día encerrados, salían una hora diaria al recreo y ahí podían conversar un poco. El resto de las comunicaciones corría por cuenta por golpecitos en morse en las inmensas paredes y hecho a una velocidad increíble. 
Una tarde fueron a buscarlo. El Tordo alcanzó a pasar por la celda de Bocles: "De esta no vuelvo, Cacho". Lacónico. Tanto como certero. De allí lo llevaron a Córdoba. Su padre, el inmenso Osvaldo, se enteró y fue de Santa Fe a Córdoba. Pudo verlo en la cárcel de Encausados. Luego, cuando volvió a la visita, le dijeron que había sido trasladado. Pudo averiguar que a Tucumán. Allá fue. Todo fue muy rápido. Pudieron reconstruir esos últimos momentos como para poder identificar a los seis asesinos. El Tordo fue llevado a la cárcel de Villa Urquiza y luego lo sacaron. Inventaron una fuga, por supuesto. El Tordo se encontró con el cuerpo muerto de su joven hijo. Liliana, su compañera, y sus dos hijos, recibían la noticia desde París, donde había podido resguardar su vida.
Pocos días después, el padre fue a abrazarse con Gabriel a la visita de la U9 de La Plata. En noviembre de 1978, luchas internas entre los responsables de los crímenes en esa ciudad, decidieron abortar otro invento de plan de fuga. Esta vez, habían empezado a cavar un túnel desde una casa cercana a ese penal. Era para justificar una masacre con quienes estábamos en los pabellones 1 y 2. Alguien consideró que no era conveniente. O alguien creyó simplemente cualquier otra cosa.
Pero el hecho es que fuimos trasladados a Sierra Chica. Fue entonces que De Benedetti padre volvía a la capilla de esa cárcel de visita. Para ver a Gabriel. Reencontró allí a varios de los que habían estado con el Tordo. Ese padre, dolido en el alma, dijo a los presos: "Qué se creían, que porque somos De Benedetti no nos iba a tocar". 
Ese médico de familia, de clase media y convicciones sociales profundas, que nunca había empuñado un arma, había acompañado a sus hijos con la fiereza de un quijote. Así, alto, desgarbado, narigón, siempre sonriente, abrazó y alentó a todos. Sierra Chica fue breve. De allí a Rawson. 
Y la desgracia no terminaba. Gabriel recibía las cartas de Adela, su compañera, que había logrado llegar a París con la pequeña hija de ambos a cuestas y empezar a estudiar trabajo social. Gabriel estaba en el pabellón 1 de Rawson. El destino quiso que Cacho Bocles estuviera en ese mismo pabellón. Gabriel era un tipo de lo más templado. No se le conocía ningún decaimiento en su compromiso. Pero la mente humana suele jugar malas pasadas. Los compañeros de pabellón detectaron que empezaba a decir cosas extrañas, quizá por manía persecutoria, quizá por un delirio. Vaya a saber cómo eran los laboratorios para volver locos a los presos. Lo concreto es que un día, cuando sacaban al recreo a los de ese pabellón, Gabriel no salió. No se pudo saber si no lo dejaron salir o él pidió quedarse. Habían pasado menos de dos años de la muerte del Tordo, su hermano mayor. Cuando volvieron del recreo, los compañeros supieron que Gabriel se había quitado la vida.
Adela vive en París, trabajó en institutos de salud mental hasta jubilarse el año pasado. La hija que tuvo con Gabriel, Cecilia, vive con su compañero, también en París, y tuvieron a Nina. Adela, años después de enviudar, se volvió a casar y tuvo a Charlotte, que vive con ella. El padre de Charlotte murió joven, de cáncer. El inmenso cronopio Osvaldo De Benedetti vivió en París. Cuando viajé por primera vez a esa ciudad, me fue a buscar a una estación de tren y me llevó hasta su casa. Allí comimos junto a la madre del Tordo y Gabriel y junto a su hermano menor, por entonces un adolescente inquieto a quien le gustaba el tenis. Supe, por Adela, muchísimos años después, que Gabriel de chico era un buen tenista. El gran cronopio murió de viejo y hasta último momento desparramó mucho amor.
El ex juez Manlio Martínez fue detenido en abril pasado. Ese hombre había rechazado centenares de habeas corpus, falsificado juicios, negado torturas, firmado actas de libertad cuando se trataba de crímenes con fugas fraguadas. Liliana Montanaro declaró en video conferencia al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán.
Ese mismo tribunal dio a conocer el jueves pasado la sentencia en el juicio oral en el marco de la causa en la que se investiga el homicidio de Osvaldo Sigfrido De Benedetti, sucedido el 21 de julio de 1978. El tribunal –integrado por los jueces Gabriel Eduardo Casas, Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga– impuso la pena de prisión perpetua a Ariel Rolando Valdiviezo, Alberto Carlos Lucena, Jorge González Navarro, Héctor Hugo Lorenzo Chilo, Jorge Eduardo Gorleri y Camilo Ángel Colotti. También se encuentra imputado Luciano Benjamín Menéndez, quien fue apartado del proceso por estar afrontando otros dos juicios orales en las provincias de La Rioja y Córdoba. La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 5 de junio, a horas del mediodía. 

18 junio, 2015

NORMA SIBANTOS - EDUARDO SERRANO


Con ambos compañeros tuve actividades compartidas en el medio estudiantil universitario, especialmente en los años 1973 y parte del 74. 

No teníamos una militancia orgánica juntos en el Partido, sino actividades relacionadas con el FAS, que estaba en su momento de irrupción en la escena política, la realización de sus congresos en Tucumán, Chaco, Rosario y las políticas de frente que impulsaba el P. a partir del modelo del propio FAS, intentando aplicarla a la politica estudiantil.

Tener así una presencia activa y creciente en los centros de estudiantes y especialmente en los dos comedores universitarios, que fueron centros de históricas asambleas, que acunaron movimientos populares y rebeliones como el histórico tucumanazo de 1970 y un segundo levantamiento estudiantil con gran apoyo popular en 1972. Victor Villalba, estudiante, es la víctima fatal que cae combatiendo en las calles de la ciudad contra las fuerzas policiales locales y otras venidas especialmente desde Bs. As.


Es en la militancia relacionada con los comedores que Norma era una dirigente nata, surgida al calor de esas luchas y reconocida como tal por el conjunto del estudiantado.

Una mujer fuerte de contextura, más alta que la media de las mujeres y de los varones. Cuando hablaba en las asambleas, su palabra estaba asociada a la acción de manera natural, y era de estar en las primeras filas, demostrando una seguridad que contagiaba a los compañeros.

Una mujer mayor que la media de los estudiantes. Norma Delia SIBANTOS BUSTOS es asesinada el 19 de junio de 1978, tenía 38 años y estaba embarazada de 3 meses. 

Identificada en agosto de 2008 en Clodomira, Santiago del Estero, talvez su lugar original o cercano. Cuando ya se tornaba imposible vivir en Tucumán, por ser una figura muy conocida, intentó seguramente refugiarse en su tierra, del terror que se había desatado en todo el país y se ensañó en nuestra provincia desde el inicio de 1975, con tal horror y tremenda brutalidad.  

Creía talvez que hasta allí no llegarían, demoraron un par de años pero llegaron.  

En el DVD que acompaña el libro de Daniel De Santis, "LA HISTORIA DEL PRT-ERP por sus protagonistas", aparecen las fotos y los datos de Norma y de Eduardo en el listado de compañeros, compañeras embarazadas, niños robados, etc. en una tarea inmensa por registrar la mayor cantidad de nombres, fechas y situaciones de las caídas de nuestros compañeros

En el libro de Maria Seoane, "TODO O NADA", se publica una foto que muestra la inmensa manifestación-entierro de uno de los tres tucumanos (Clarisa Lea Place, José Mena y Humberto Suárez) ultimados en la masacre de Trelew. 

Participé del enorme homenaje que el pueblo realizó a sus combatientes y recuerdo a Norma, como se la ve en la foto, con sus lentes oscuros, cargando en su hombro el féretro cubierto con la bandera de nuestro Ejército, y encabezando aquella marcha hacia el cementerio.

Aquí intento reproducir esa foto, sepan entender la calidad que se ha perjudicado, luego de tantas y tantas fotos de fotos a lo largo de los años, pero es un valioso testimonio gráfico de esa época, de los acontecimientos y del estado de ánimo del pueblo trabajador.



Con Eduardo Serrano, también nuestras actividades comunes fueron a nivel estudiantil. Estudiaba en Filosofía y Letras.  



En 1973 llegó a Tucumán un pequeño grupo de compañeros procedente de Córdoba, que integraban el grupo "Libre Teatro Libre", con su creadora, Maria Escudero, al frente del mismo, con la tarea de crear un grupo original de teatro ligado a las realidades sociales de los trabajadores (zafreros) de la época. 

En Tucumán el movimiento obrero y popular estaba en constante ebullición por entonces y porque no sumarle una actividad artística, el teatro, el arte social, pero concebido desde una otra mirada, la mirada de ese pueblo resistiendo a la miseria, humillación, desempleo, represión, sin bajar sus banderas.

Coincidimos durante un par de meses con Eduardo en un pequeño grupo que formaron los compañeros. Recuerdo que un par de veces leyó sus poesías en esos encuentros. Así iba naciendo esa nueva modalidad artística en las filas del FAS, junto a los compañeros y la realidad cotidiana.

Luego yo partí a otras actividades pero Eduardo continuó el resto de tiempo, hasta bien entrado el año 74, que fue lo que duró aquella experiencia. Tarea que con tanta generosidad y dedicación realizaron María Escudero y todo su equipo 

Ella una excelente y reconocida profesional, Actriz, cantante, directora, maestra, dramaturga, se refugió en Ecuador y luego optó por continuar viviendo allí, donde realizó una labor gigante relacionada con su profesión, siempre ligada a las realidades sociales.

Por causa de toda su obra, María Escudero, internacionalmente es referencia de primerísimo nivel. Falleció en abril de 2005.

EDUARDO ANIBAL SERRANO es secuestrado el 26 de octubre de 1976 y permanece desaparecido.  

11 junio, 2015

"CADAVERES" de Néstor Perlongher - Recitado por el autor.




Néstor Perlongher nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, la noche de Navidad de 1949. En 1982, terminada su licenciatura en sociología, se fue a vivir a San Pablo, donde ingresó en la Maestría de Antropología Social, en la Universidad de Campinas, de la que en 1985 fue nombrado profesor.


 Su obra poética publicada comprende seis libros: Austria-Hungría (Buenos Aires, Tierra Baldía, 1980), Alambres (Buenos Aires, Último Reino, 1987; Premio "Boris Vian" de Literatura Argentina), Hule (Buenos Aires, Último Reino, 1989), Parque Lezama (Buenos Aires, Sudamericana, 1990), Aguas aéreas (Buenos Aires, Último Reino, 1990) y El cuento de las iluminaciones (Caracas, Pequeña Venecia, 1992). Colaboró asiduamente en las revistas El Porteño, Alfonsina, Último Reino y Diario de Poesía. Preparó la antología Caribe transplantino. Poesía neobarroca cubana y rioplatense (San Pablo, Iluminuras, 1991), y publicó numerosos textos en prosa, entre los que se destacan El fantasma del SIDA (Buenos Aires, Puntosur, 1988) y La prostitución masculina (Buenos Aires, La Urraca, 1993).

"Néstor Perlongher fue un escritor insaciable. Creó un estilo propio que apodó "neobarroso", en el que reunía contradictoriamente los bucles barrocos y el barro del Plata: es decir, él mismo ... la figura de Néstor Perlongher se fue agigantando de un modo tal que a esta altura aparece como una de las voces más necesarias de la última poesía argentina" (A.Schettini, La Nación). Militante y dirigente del Frente de Liberación Homosexual a principios de los 70. Néstor Perlongher murió de SIDA en San Pablo, el 26 de noviembre de 1992. (Textos precedentes tomados de elortiba.org).

Néstor Perlongher recita su poema "Cadáveres", escrito durante el viaje en micro entre Buenos Aires y Sao Paulo, en las postrimerías del "proceso", la última y sangrienta dictadura cívico-militar (1976-1983). Es entonces cuando abandona Argentina para radicarse en Sao Paulo, Brasil, donde transcurren los últimos 10 años de su vida. Viviendo también en la "paulicea" en esos años, aprendí  a conocer su aguda inteligencia, su fino humor, que podía llegar a ser tan negro como las ropas que acostumbraba vestir en las madrugadas paulistanas; contrastando con el blanco total que vestía en ocasiones de las celebraciones rituales del "Santo Daime".

Este poema  se convertirá en una de sus obras más conocidas, todo un símbolo de la época...

A lo largo del poema se multiplican los cadáveres, más y más, en todo lugar, como va repitiendo al final de cada estrofa. Aunque la realidad del momento es la ausencia de cadáveres, como afirma categórico al responder en el último verso: "NO HAY CADAVERES". Haciendo una genial alusión a los DESAPARECIDOS, de una dictadura que se vanaglorió justamente por la casi total ausencia de cadáveres.

Sería el inicio de una metodología trágica y criminal de la historia, la desaparición forzada de personas, hoy considerada por Naciones Unidas como crímenes imprescriptibles de lesa humanidad.





CADAVERES  -   NESTOR PERLONGHER


Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres
En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres
En las redes de los pescadores
En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres
En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres
En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres
Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres
Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al
espejuelo, en la
correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas
arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin
embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con
Todo
Sobretodo
Hay Cadáveres
En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la
menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el
despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un
saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas
pasadas como mejas muertas de las que
Hay Cadáveres
Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano:
en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente;
en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa
porque su novio ha............................!
Hay Cadáveres
En ese golpe bajo, en la bajez
de esa mofleta, en el disfraz
ambiguo de ese buitre, la zeta de
esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad
Hay Cadáveres
Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las
campesinas
agasajan sus fiolos, en los
fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a
escondidas, con la bombacha llena; en la
humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de
los de
Hay Cadáveres
Parece remanido: en la manea
de esos gauchos, en el pelaje de
esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo
de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz
Hay Cadáveres
Ay, en el quejido de esa corista que vendía "estrellas federales"
Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos,
Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con
una botella de whisky "Russo" llena de vidrio en los breteles, en ésos,
tan delgados,
Hay Cadáveres
En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere
En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza
las uñas salitrosas, en las mismas
cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan
...indeciso..., que
clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y
en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza
que se derrumba, oui
Hay Cadáveres
Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa
¡bonita profesora!
Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo
de ese incienso;
Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón
atravesado por un aro, enagua, en
Ya
Hay Cadáveres
En eso que empuja
lo que se atraganta,
En eso que traga
lo que emputarra,
En eso que amputa
lo que empala,
En eso que ¡puta!
Hay Cadáveres
Ya no se puede sostener: el mango
de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos,
el rosario
de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava,
la corriente
que sujeta a los juncos el pichido – tin, tin... – del son-
ajero, en el gargajo que se esputa...
Hay Cadáveres
En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también
glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición
porque guarda una orla de caca; en el escupitajoque se estampa como sobre en un pijo,
en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de
la hormiga,
Hay Cadáveres
En la conchita de las pendejas
En el pitín de un gladiador sureño, sueño
En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas
brechas, en el sudario del cliente
que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo,
en el polvo
Hay Cadáveres
En el desierto de los consultorios
En la polvareda de los divanes "inconcientes"
En lo incesante de ese trámite, de ese "proceso" en hospitales
donde el muerto circula, en los pasillos
donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios,
en los huecos
de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos
se travisten de ''hombre drapeado",
laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea)
un paladar, en tornos
Hay Cadáveres
En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de
esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese
bies que ciñe – algo demás – esos corpiños, en el azul Iunado del
cabe-
llo, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el
reclinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños...
Hay Cadáveres
En esas circunstancias, cuando la madre se
lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la
hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que
va “creciente”, o
Hay Cadáveres
Ya no se puede enumerar: en la pequeña “riela” de ceniza
que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum...),o por
los haras, eh, harás de cuenta de que no
Hay Cadáveres
Cuando el caballo pisa
los embonchados pólderes,
empenachado se hunde
en los forrajes;
cuando la golondrina, tera tera,
vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola
como una sierpe “leche de cobra” se
disipa,
los miradores llegan todos a la siguiente
conclusión:
Hay Cadáveres
Cuando los extranjeros, como crápulas, ("se les ha volado la
papisa, y la manotean a dos cuerpos"), cómplices,
arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta,
y ella es devaluada!
Hay Cadáveres
Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano,
ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un
''palo borracho", la estirpe real de una azalea que ha florecido
roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje
la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo
contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y
Hay Cadáveres
Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el su-
ceso de su pica, más
atornilla esa clava, cuando "mecha"
en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza
chueca, cuando la va dándola vuelta
para que rase todos.. . los lunares, o
Sitios,
Hay Cadáveres
Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin...
acribilla, acrisola, ángeles miriados' de peces espadas, mirtas
acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del
dedo de un puntapié en las várices, torreja
de ubre, percal crispado, romo clít ...
Hay Cadáveres
En el país donde se yuga el molinero
En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado,
y donde todas las Ocupaciones tienen nombre....
En las regiones donde una piruja voltèa su zorrito de banlon,
la huelen desde lejos, desde antaño
Hay Cadáveres
En la provincia donde no se dice la verdad
En los locales donde no se cuenta una mentira
–Esto no sale de acá–
En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en
la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los
azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y
Esmeraldas,
Hay Cadáveres
Y se convierte inmediatamente en La Cautiva,
los caciques le hacen un enema,
le abren el c... para sacarle el chico,
el marido se queda con la nena,
pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada
de un camarín donde...
Hay Cadáveres
Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella
era una oveja hecha rabona, donde la perra
lo cagó, donde la puerca
dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos
almizclados, lo sedujo,
Hay Cadáveres
Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre
un bombachón de muñequera como en
un cáliz borboteante - los retazos
de argolla flotaban en la "Solución Humectante" (método agua por
agua),
ella se lo tenía que contar
Hay Cadáveres
El feto, criándose en un arroyuelo ratonil,
La abuela, afeitándose en un bols de lavandina,
La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento,
La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados
Hay Cadáveres
La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas
La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una "calada"
El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos
Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de
una Kombi,
Hay Cadáveres
La despeinada, cuyo rodete se ha raído
por culpa de tanto "rayito de sol", tanto "clarito";
La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo;La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi;
La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse
para no ver lo que veía:
Hay Cadáveres
La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un
buen punto;
la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien
discreto que no mostrara nada
– y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase –;
la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse
táctilmente en los telares-y daba esa textura acompasada...
lila...
La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas
Hay Cadáveres
La que hace años que no ve una pija
La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña)
Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta
donde los
vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le
tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una
profesora...)
Hay Cadáveres
Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto
Contra toda lambida era chupar
Hay Cadáveres
Era: "No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan
cuenta"
O: "No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a
pecho"
Acaso: "No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta"
Aún: "Hoy asaltaron a una vaca"
"Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada
...y listo"
Hay Cadáveres
Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello
Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas
Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo,
como
una corbata se avizora, pinche de plata, así
Hay Cadáveres
En
el campo
En el campo
En la casa
En la caza
Ahí
Hay Cadáveres
En el decaer de esta escritura
En el borroneo de esas inscripciones
En el difuminar de estas leyendas
En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la
liga,
En ese puño elástico,
Hay Cadáveres
Decir "en" no es una maravilla?
Una pretensión de centramiento?
Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward
muere al amanecer, y descompuesto de
El Túnel
Hay CadáveresUn área donde principales fosas?
Un loro donde aristas enjauladas?
Un pabellón de lolas pajareras?
Una pepa, trincada, en el cubismo
de superficie frívola...?
Hay Cadáveres
Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste
a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo
curzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los
carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso,
te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a
dedetener, Fernando? Imaginá...
Hay Cadáveres
Estamos hartas de esta reiteración, y llenas
de esta reiteración estamos.
Las damiselas italianas
pierden la tapita del Luis XV en La Boca!
Las ''modelos" –del partido polaco–
no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza!
Cholas baratas y envidiosas – cuya catinga no compite – en Quilmes!
Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda!
Barracas!
Hay Cadáveres
Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es
colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya, si callase!
La que bordona, arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace el género "volante"!
NI
Hay Cadáveres
Féretros alegóricos!
Sótanos metafóricos!
Pocillos metonímicos!
Ex-plícito !
Hay Cadáveres
Ejercicios
Campañas
Consorcios
Condominios
Contractus
Hay Cadáveres
Yermos o Luengos
Pozzis o Westerleys
Rouges o Sombras
Tablas o Pliegues
Hay Cadáveres
– Todo esto no viene así nomás
– Por qué no?
– No me digas que los vas a contar
– No te parece?
– Cuándo te recibiste?
– Militaba?
– Hay Cadáveres?
Saliste Sola
Con el Fresquito de la Noche
Cuando te Sorprendieron los Relámpagos
No Llevaste un Saquito
Y
Hay Cadáveres
Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres
Yo soy aquél que ayer nomás...
Ella es la que...
Veíase el arpa...
En alfombrada sala...
Villegas o
Hay Cadáveres
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No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres.